Las redes de banda ancha móvil de cuarta generación han llegado para quedarse pero con muy diferentes niveles de penetración en las diferentes regiones mundiales, en cobertura, velocidad y precio.
Sucesora del 2G y 3G, como preludio del 5G que ya está en fase de investigación y con la tecnología LTE como las más utilizada, su principal mejora es el aumento de la velocidad máxima teórica que es capaz de proporcionar: 100 Mbit/s en movimiento y 1 Gbit/s en reposo.










